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El día que me quieras


Su apellido era Gardés y había nacido al Sur de Francia, en Toulusse, aunque una teoría uruguayista también lo reclama como suyo. Siendo un adolescente cambió el último sonido de su apellido para hacerlo más sonoro y sí que llamó la atención. De El Francesito pasó a ser el argentino más famoso del mundo y personalizó con su voz un género musical: el tango. 

Carlos Gardel, el Cantor, es el hombre latinoamericano del que más se ha escrito.

En su época fue el modelo de hombre de todas las mujeres. Era un galán de vestir elegante y su cabello siempre estaba impecable. La excelencia de las interpretaciones del Zorzal lo inmortalizaron para el mundo, pues fundó con sus tangos la cultura de una nación. Su extrema sencillez y su popularidad lo pusieron en el alma de su Buenos Aires Querido.

Era solo un hombre, un ser común. Hablaba lunfardo, trataba a los demás de “ché” y adoraba a su madre, su viejecita como la llamaba. Pero cantaba como un ángel. Los que escuchaban su música en las vitrolas y acompasaban sus pasos con la voz de ese hombre, soñaban con el ambiente porteño, con las barras desbordadas de copas, con las farolas de las Barracas del Sur y con los muchachos compañeros de la vida.

A 76  años de su partida, parece mentira que haya muerto. El accidente aéreo que se lo llevó, lo dejó sembrado para siempre en todos los corazones. Como en un dulce  tango, pudiéramos dedicarle sus últimas palabras, pronunciadas por radio el 23 de junio de 1935: “No puedo deciros adiós, sino hasta siempre”

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Violines parranderos

 

 

 

 

 

Ni Bond es sólo el agente 007 ni los violines son sólo instrumentos clásicos. La música de un cuarteto de cuerdas británico/australiano integrado por Haylie Ecker (Primer Violín)  de Australia, Eos Chater (Segundo Violín) de Gales, Tania Davis (violista) de Australia y Gay-Yee Westerhoff (cellista) de Inglaterra, es la prueba de esta afirmación.

El grupo bond se presentó en Latinoamérica por primera vez en el festival Viña del Mar en Chile en el año 2001. Ya para ese entonces eran el cuarteto de cuerdas que más había vendido en toda la historia. Con su primer sencillo ¨ Victory ¨ estas jóvenes revolucionaron la melodía folclórica en distintos países. Su hit “Explosive” perteneciente al álbum “Classified” fue usado como tema australiano para los juegos olímpicos de Atenas 2004.

En la actualidad cuentan con un repertorio de cinco CD: ¨ Born ¨ (2000), “Shine” (2002), “Remixed ¨ (2003), ¨ Classified ¨ (2004) y “Explosive: The best of bond” (2005), con los cuales han logrado obtener, entre otros premios internacionales, el disco de oro en seis países y el disco de doble platino en Australia.

Aunque son más populares en Asia y Europa su mezcla de música pop-clásica ha llegado a casi todos los rincones del mundo, incluso han filmado videos clip en diferentes países, entre ellos Cuba.

La música de bond se fusiona entre el house, la salsa y el flamenco, tomando como base la música clásica, estilo que produce sensaciones envolventes en todo tipo de generaciones.

Este cuarteto es una más de las interesantes propuestas que hacemos para el disfrute de la música del mundo, con el deseo de que un grupo de violines parranderos forme parte de las melodías disfrutadas en nuestras casas.

Las diferentes caras de Betty

Fotos Maité

 

 

Más allá de cualquier especulación y rompiendo con todo tipo de esquemas y estereotipos en cuanto a perfección, llega una vez más Beatriz Viñas. ¨ La Cuarta Lucía ¨, que, en años anteriores recibió en el Festival de Pequeño Formato de Santa Clara los premios a mejor Dirección, Actuación Femenina y Diseño Escénico Integral, abarrotó nuevamente la Sala Llauradó de la Casona de Línea este recién finalizado enero de 2011. Con texto de Maikel Chávez, la colaboración del grupo teatro Pálpito y la dirección de Eduardo Eimil renace este monólogo.

La historia de Ingrid Rodríguez, una actriz pueblerina que se presenta a lo largo de su vida en un sin números de casting para cine y televisión sin ser aceptada y que se inspira en el filme Lucía, del director Humberto Solás, para subir nuevamente al tablado, es a grandes rasgos la esencia de esta nueva propuesta que, con una visión de la contemporaneidad desde la perspectiva de una actriz de hoy día, logra sensibilizar al público y acaparar ovaciones por varios minutos.

Beatriz Viñas, nacida en 1974 y graduada de la Escuela Nacional de Arte, a quien conocemos precedentemente por títulos como ¨ Utopía ¨ de Arturo Infante y ¨ Desnudas ¨ de  Eduardo Eimil, se encuentra actualmente entre los nombres más destacados de las nuevas generaciones de actrices y actores cubanos. Ganadora de un premio por mejor interpretación femenina en el Festival Nacional de Teatro Camagüey 2004 por la puesta en escena de ¨ Siempre se olvida  algo ¨  y más adelante, en 2009, por su personaje de Úrsula en Puerto de Coral. Dotada de una vis cómica alternada con tenaces matices dramáticos, se atreve esta vez con un monólogo que como ella misma afirmó para JR: ¨… A diferencia de otras obras, en un monólogo hay una línea de pensamiento que solo tú debes conducir, una cadena de acciones muy precisas, un diseño espacial obligatorio y el deseo de que el público se concentre…¨

Las caracterizaciones de la santiaguera del Réquiem por Yarini; Luz Marina de Aire Frío; la Lucía del primer cuento de Solás y las tres hermanas de Chejov, con el fondo musical de temas de Amaury Gutiérrez y Leo Brouwer, entre otros, construyen el atmósfera de esta obra que se inclina hacia la sencillez en el vestuario y la escenografía.

Es interesante como en ¨ La Cuarta Lucía ¨ se evalúa y critica la difícil vida de una actriz de teatro desposeída de los indispensables recursos materiales y que lucha por lograr sus sueños y combatir sus frustraciones en una actualidad donde aparentemente sólo buscan caras bonitas, sin importar talento o disponibilidad. Este hecho fehaciente logró que el público se sensibilizara con la historia contada por Viñas y sin dudas, sumó adeptos a sus interpretaciones.

Próximamente ¨ La cuarta Lucía ¨ se estará presentando en el Festival del Monólogo que se realiza cada dos años en la provincia de Cienfuegos y que sin dudas constituye una nueva expectativa para los adeptos a la satisfacción.

Masha, Irina, Olga, Ingrid, Lucía…Beatriz; no me queda más que decir, me sumo a los seguidores de Betty esperando la próxima puesta en escena, con la seguridad del deleite que ella produce y la expectativa de que nos muestre una nueva versión de la vida entre risas y aplausos.


Fotos- Maité

En una experiencia maravillosa  en el Gran Teatro de la Habana, asistiendo a una función del Lago de los Cisnes, me tropecé  en el intermedio con alguien que, hasta hoy, forma parte de mis modelos de excelencia en cuanto a actuación, carisma y sencillez humana. Estaba yo en mis tiempos de pedir autógrafos y todavía guardo con mucho recelo la respuesta a mi petición: ¨ Sólo va al alma lo que viene del alma ¨. Desde ese entonces, hace ya varios años, María Teresa Pina logró quedarse en un espacio importante de mi vida, convirtiéndose no sólo en un ejemplo como actriz, sino en un prototipo especial de mujer.

Luego de disfrutarla en telenovelas como El eco de las piedras, A pesar de todo y El balcón de los helechos, María Teresa se expone en la pequeña sala del Teatro Adolfo Llauradó de la Casona de Línea con un unipersonal, demostrando una vez  más, que es capaz de suscitar un sinnúmero de emociones, dejando en el escenario la prueba más exacta de su versatilidad profesional.

Escrito por Carlos Padrón y dirigido por la primera actriz y profesora Verónica Lynn nace ¨ La gran tirana ¨, monólogo biográfico que recrea la vida y trayectoria profesional de la cantante cubana Guadalupe Victoria Yolí Raymond (La Lupe).

La Lupe, conocida también como la reina del Latin Soul o más vulgarmente como Yiyiyi, fue una mujer de temperamento explosivo e incontenidos furores en el escenario. Fue una cantante  cubana que alcanzó su éxito en Nueva York en los años 60, donde abrazó una prominente fortuna y se convirtió en leyenda. Por desgracia la sombra de las malas acciones la  ligaron a la droga lo que le causó una temprana muerte, quedándose finalmente, pobre, sola y casi en el olvido.

La proyección de un documental de la Lupe al inicio de la puesta en escena de La gran tirana es, a mi juicio, el mejor estado comparativo posible, para juzgar la actuación de Maria Teresa Pina, quien logra, a través de sus propias emociones y una lujosa interpretación, mostrarnos lo más íntimo de la vida de alguien, que muchas personas de varias generaciones, ni siquiera conocíamos. Con su lema de ¨ Sólo va al alma lo que viene del alma ¨, representó a La Lupe con la destreza que la caracteriza, mostrando la parte humana y tierna de una mujer que bajo los efectos de la cocaína le caía a zapatazos a sus músicos en plena función.

La mutabilidad histriónica de María Teresa me resultó impactante en esta nueva propuesta, la cual tuve el placer de disfrutar al máximo. Recomiendo a todos los fan del buen teatro a que esperen una nueva aparición para regocijarse  con una de nuestras actrices de mejor desempeño.

Walter Benjamin, colaborador de la Escuela de FrankfurtWalter Benjamin fue un destacado pensador que, vinculado a la Escuela de Frankfurt, hizo estudios de utilidad para el campo de la Teoría de la Comunicación.

Nació el 15 de julio de 1892 en Berlín, Alemania, donde comenzó sus estudios de filosofía, que prosiguió en Friburgo, Munich y Berna.

Según las fuentes bibliográficas consultadas, su vocación académica quedó truncada cuando fue desaprobada su tesis doctoral “El origen de la tragedia alemana”, en el año de 1928, presentada en la Universidad de Frankfurt.

Siendo joven se acercó al idealismo de Immanuel Kant y la dialéctica Hegeliana, y en 1912 hizo conciencia de que era judío al sentirse marginado y rechazado en la Universidad. En 1914 se presentó voluntario para ir a la guerra, pero dio marcha atrás porque dos amigos suyos se suicidaron.

Buscó un tema para su tesis, y lo encontró en la filosofía de Kant y Platón. Como resultado de sus estudios, enunció el concepto de crítica de arte en el romanticismo alemán. Además, intentó fundar una revista, pero fracasó. En este periodo también escribió un texto en el que analizaba el concepto de «mito».

Mantuvo una estrecha relación con el dramaturgo germano Bertolt Brecht y tras la ascensión al poder del nazismo, huye a Francia, país en el que continuó con su obra teórica. Con la inminente cercanía de los nazis, consigue un visado hacia Estados Unidos, que le facilitó Max Horkheimer, quien pertenecía al Instituto de Investigación Social, más adelante reconocido mundialmente como Escuela de Frankfurt. Sin embargo, cuando intentó atravesar la frontera franco-española, es detenido por la policía y muere.

Benjamin mantuvo una extensa correspondencia con Theodor Adorno y Bertolt Brecht, y ocasionalmente recibió financiación de la Escuela de Frankfurt, bajo la dirección del primero y Horkheimer. Las influencias competitivas del marxismo de Brecht  y el misticismo judío de su amigo Gershom Scholem fueron centrales en el trabajo de Benjamin, aunque nunca logró resolver sus diferencias completamente. Las Tesis sobre la filosofía de la Historia, uno de los últimos textos de Benjamin, fue lo más cercano a tal síntesis, y junto con el ensayo La obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica y Para una crítica de la violencia están entre sus textos más leídos.

Tuvo una concepción definida como ‘utopismo negativo’, primero desde posiciones marxistas definidas y, más tarde, con una visión que se inscribe en el espíritu crítico de la Escuela de Frankfurt[1]. Escribió también acerca de su preocupación por el lenguaje como pieza clave de la vida. «El hombre se comunica en el lenguaje, no por el lenguaje».

Todos estos factores llevaron a que Benjamin criticara despiadadamente a Adolf Hitler, la teoría fascista y también a la izquierda. Intentó conciliar el marxismo y el judaísmo.

Por los años 30, el teórico alemán partió a Ibiza, España; pero con el inicio de la guerra y Hitler en el poder, le fue imposible regresar a Berlín.

Viviendo en París,  las condiciones de su existencia empeoraban cada vez más. Estaba muy enfermo y en su último texto expresó su esperanza más escatológica: «ha desaparecido toda desesperación; el pensamiento religioso y político»[2] se funden en uno solo.

Walter Benjamin murió el 26 ó 27 de septiembre de 1940 en Portbou, España, después de que el grupo de refugiados judíos que integraba fuera interceptado por la policía franquista.

Un artículo de Stuart Jeffries titulado «Did Stalin Killers liquidate Walter Benjamin» con fecha del 8 de julio de 2001 en la edición digital del diario británico The Observer afirma que Benjamin fue asesinado por agentes secretos estalinistas.

Ante la noticia de la muerte de Walter Benjamin, el dramaturgo Bertolt Brecht escribió:

“Me dicen que, adelantándote a los verdugos, has levantado la mano contra ti mismo.

Ocho años desterrado, observando el ascenso del enemigo, empujado finalmente a una frontera incruzable, has cruzado, me dicen, otra que sí es cruzable.

Imperios se derrumban. Los jefes de pandilla se pasean como hombres de estado. Los pueblos se han vuelto invisibles bajo sus armamentos.

Así el futuro está en tinieblas, y débiles las fuerzas del bien. Tú veías todo esto

cuando destruiste el cuerpo destinado a la tortura”.

 

La Obra de Arte en la época de su reproductibilidad técnica

 

Hacia 1936 Benjamin concibe “La Obra de Arte en la época de su reproductibilidad técnica”. En el prólogo, ya evidencia su fascinación y estudio por la obra de Karl Marx. Incluso el destacado teórico Jesús Martín-Barbero lo inscribe dentro de “los grandes teóricos del marxismo”. Señala el colaborador de la Escuela de Frankfurt en este escrito que muchas de las predicciones del marxismo acerca del arte tras la ascensión del proletariado al poder, pueden solo señalarse en esta época, y critica un tanto el carácter predictivo de los postulados marxistas, basados únicamente en cerrados valores matemáticos de plusvalía y producción.

Señala al inicio de su exposición que la obra de arte ha sido desde tiempos remotos, desde su mismo surgimiento podríamos decir, susceptible a ser reproducida: el hombre repite lo que otro hombre ha hecho.

Por eso mismo parece indiscutible que la obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica ha cambiado. Al tratar de copiarla, en busca de proximidad a lo originalmente creada, la obra se transforma. Deja de ser auténtica, ya no es única.

Y es que el hombre ha reproducido, primero con fines mágico- religiosos, y más tarde los alumnos de artistas para adquirir práctica.  De esta forma, en su afán de tener todo accesible copió primero a mano los textos sagrados dentro de los monasterios durante la Edad Media y más tarde se dio el boom de la reproducción, que fue la aparición de la imprenta de tipos móviles hacia 1440.

Además, gracias a la litografía, creada a inicios del siglo XIX, la gráfica fue capaz de acompañar a la vida cotidiana. Comenzó a tener tanta importancia como la imprenta, aunque sería superada posteriormente por la fotografía.

Walter Benjamin nos plantea el concepto de lo que define como AURA, una “manifestación de lejanía irrepetible”[3] provocada por algo, por cerca que se encuentre. El aura es aquello que nos hace levantar la mirada y contemplar la obra de arte, es el poder que tiene, por ejemplo, una creación artística de causar sensaciones inexplicables o según las propias palabras del autor: “descansar en un atardecer de verano y seguir con la mirada una cordillera en el horizonte o una rama que arroja su sombra sobre el que reposa, eso es aspirar el aura de esas montañas, de esa rama”.

En este ensayo Benjamin trabaja sobre la idea de que existen condiciones materiales de producción a nivel de superestructura; se propone pensar el arte desde la innovación tecnológica, desde el criterio de la creación de un nuevo concepto de arte y las mismas condiciones de recepción.

No es un secreto que en esta época reproducir una obra es extremadamente fácil comparado con los albores de la civilización, donde se hacían copias cien por ciento a mano o auxiliados de instrumentos no muy ágiles en la copia.

Las obras de arte copiadas a mano degradan, por así decirlo, un poco su aura; sin embargo son las máquinas las que opacan, hacen desaparecer ese sentimiento de irrepetible lejanía. Dice Benjamin: “…la reproducción, tal y como la aprestan los periódicos ilustrados y los noticiarios, se distingue inequívocamente de la imagen. En ésta, la singularidad y la perduración están imbricadas una en otra de manera tan estrecha como lo están en aquélla la fugacidad y la posible repetición. Quitarle su envoltura a cada objeto, triturar su aura, es la signatura de una percepción cuyo sentido para lo igual en el mundo ha crecido tanto que incluso, por medio de la reproducción, le gana terreno a lo irrepetible”.

Acerca de este concepto, Jesús Martín-Barbero explica que, siguiendo los preceptos de lo escrito por Benjamin, “el viejo arte era el arte de lo uno, un solo tema, un solo punto de vista, la famosa perspectiva renacentista; ni siquiera era la imagen de quien tiene dos ojos, ni siquiera de quien tiene uno; era el arte de la unificación y de la contemplación. Este arte se veía en museos que eran como templos: el aura del arte. Entonces uno miraba y cerraba los ojos y era cuando cerraba los ojos cuando comprendía el sentido de aquella obra. Benjamin decía que estaban en el mundo platónico todavía donde había que cerrarlos ojos para ver la verdad, porque habitaban otro que no era el terrenal, el topos urano, donde habitaban las ideas, las formas perfectas de las cosas”

Benjamin denota a la nuestra como sociedad donde se hace todo lo posible para eliminar lejanías, donde las masas quieren acercarlo todo, tener bajo su total dominio lo creado mediante la reproducción.

Las masas de hoy parece que necesiten que todo les sea más próximo. Parece, pues, según este punto de vista, que hacer las cosas más próximas sea “más humano”. Hoy día, todo puede ser copiado, y Benjamin ya hablaba acerca de cuan peligroso resultaba esto en el año 1936, cuando, ni siquiera Internet, donde cualquier cosa es 100% socializable y puede venir a mi posición a través de la copia.

Manifiesta que, si bien por un lado, el arte se encuentra al alcance de las masas, lo que se marchita de la obra en la época de su reproductibilidad técnica es su aura y aparejado a este concepto, nos dice que la organización de la percepción humana está condicionada tanto de manera natural como histórica.

“Día a día se hace vigente, de manera cada vez más irresistible, la necesidad de apoderarse del objeto en su más próxima cercanía, pero en imagen, y más aún en copia en reproducción”, dice.

Nos ejemplifica cómo la obra de arte cambia su papel, condicionado según el contexto en que se desarrolla. Tenemos el caso de la Venus, que si bien en ubicada en las antigua Grecia y Roma constituye una figura de culto para la fertilidad y el amor, durante la oscura etapa medieval era vista como representación satánica, y hoy día es observada, por ejemplo, en un espacio público —un museo— como una obra de culto en lo que al sentido artístico se refiere. O sea, la obra de arte, según Benjamin, adquiere su valor determinado por la ritualidad, aunque esté relacionada con el mero sentido estético.

El texto nos habla del carácter ritual y político de la obra de arte. “El carácter único de la obra de arte es lo mismo que su imbricación en el conjunto de relaciones de la tradición. Y esta tradición por cierto, es ella misma algo plenamente vivo extraordinariamente cambiante”.

Coincido en este punto con el teórico alemán. Tomemos al más común de los objetos. Con las nuevas tendencias del arte naif y el postmodernismo, un tenedor, por ejemplo, podría exhibirse en una galería bajo el título de “Sociedad” y en ese contexto, un instrumento simple de la vida cotidiana trasciende como arte, y adquiere su aura. Podemos afirmar, entonces, que el aura de las obras de arte está ligada a su aquí y ahora, tal como Benjamin plantea en su escrito, son estos los factores que la convierten en lo que son, y causan las sensaciones en el hombre.

El rompimiento del aura, la industria de la reproducción

Cuando el avance tecnológico hace su entrada rompe el aura, la destruye.

Walter Benjamin hace un recuento sobre esta irrupción: con la litografía, la técnica de la reproducción alcanza un grado fundamentalmente nuevo. Este proceso, más preciso “distingue la transposición del dibujo sobre una piedra de su incisión en taco de madera o de su grabado al aguafuerte en una plancha de cobre”,  y permitió que el arte gráfica pudiera masificarse. Esta técnica capacitó al dibujo para acompañar, la vida diaria. Fue entonces, cuenta el autor, que se unió a la imprenta. Pero en estos comienzos fue aventajado por la fotografía pocos decenios después de que se inventara la impresión litográfica.

Con la aparición de la fotografía, la mano del artista ya no tiene que encargarse de plasmar las emociones, la luz, los colores. Todo concierne al lente de la cámara: es más fácil y rápido captar un momento a través del lente que dibujarlo.  Además, existen ciertos detalles que hacen diferentes a lo captado por el lente en un instante una verdadera maravilla, como las condiciones de iluminación, determinados filtros que podrían aplicarse a la cámara, seleccionar diversos puntos de vista, inaccesibles en cambio para el ojo humano. También es más factible la fotografía que la pintura, por ejemplo, pues se pueden obtener muchas copias de manera más fácil. La fotografía es el primer método de reproducción verdaderamente revolucionario.

Luego se refiere al cine, medio en el que se acoplan sonido e imagen como si fueran uno. Sin embargo, precipitadamente, el cine fue declarado un arte, posición criticada por Benjamin. Luego bebe de otra fuente teórica, el reconocido dramaturgo, novelista, escritor de relatos cortos italiano y ganador en 1934 del Premio Nobel de Literatura, Luigi Pirandello.

Este hombre declara que los actores de cine se sienten exiliados, pues el público que normalmente tiene un profesional en escena, a la hora del rodaje es sustituido por máquinas. Esto lo acopla Walter Benjamin a su concepto del aura: para él, los actores de cine renuncian a su aura, a diferencia de los de teatro. No se perciben igual las emociones, no tiene un público que transmite sus sentimientos al actor y viceversa. Además, su actuación estará sometida a las técnicas productivas del medio, no a su voluntad y talento, al cómo querría interpretar el papel. Refiere Benjamin a otros autores como al psicólogo y filósofo berlinés Rudolph Arnheim, quien planteaba que en el cine mientras menos se actuaba era mayor el efecto conseguido y clasifica al actor como un accesorio de la industria. Además, influido por Pirandello  y Brecht, asegura que el actor de cine cambia su público por el aparato que lo filma. Por eso, el aura queda suprimida al mismo actor y, también, al personaje que representa. El carácter del actor fílmico hace que el aura no pueda envolver su personaje y, de esto, el cine se ha dado cuenta. Para solucionarlo, se ha creado un aura artificial a la que han llamado personality y que consiste en el culto a la estrella promovido por el cine capitalista. Esta teoría del autor alemán se ha cumplido, e incluso superado su mismo sentido: hoy hasta se ha convertido en una industria la vida de las estrellas de cine: los medios los persiguen, los acosan, las figuras donan a instituciones benéficas y hasta se vuelven herramientas en campañas políticas.

De esta forma, el carácter artístico del cine se encuentra completamente determinado por su reproductibilidad. “El cine es la obra de arte con mayor capacidad de ser mejorada”. Así, tanto la música y la fotografía, por ejemplo, podrían ir a las masas en la época de reproductibilidad técnica y no viceversa. El hombre puede socializar el arte aunque no sea auténtica.

Lo auténtico mantiene su plena autoridad frente a la reproducción manual, a la que por lo regular se califica de falsificación, y no puede hacerlo frente a la reproductibilidad técnica, ya que ésta resulta ser más original que la manufactura.

Por excelente que sea la copia, no va a lograr acercarse a lo que una verdadera obra emite y ha vivido. Esto incluye todos los cambios desde físicos hasta de lugar en el que se ha encontrado. Desde las escrituras, hasta pinturas, pueden ser analizadas por procesos químicos para conocer sus años de existencia he identificar su autenticidad. Las copias manufacturadas, podemos clasificarlas como imitación de un objeto real, mientras que las realizadas con medios técnicos puede ser independiente.

A continuación, dice Benjamin “De ser una apariencia atractiva o una hechura sonora convincente, la obra de arte pasó a ser un proyectil. Chocaba con todo destinatario. Había adquirido una calidad táctil. Con lo cual favoreció la demanda del cine, cuyo elemento de distracción es táctil en primera línea, es decir que consiste en un cambio de escenarios y de enfoques que se adentran en el espectador como un choque”. Luego compara la pantalla cinematográfica con un lienzo de pintura: el último, estático, sirve, en efecto, para la contemplación, invita al éxtasis; sin embargo, ante la pantalla cinematográfica debemos captar rápidamente el mensaje, pues, al estar en movimiento la imagen, cambia constantemente.

En este punto, parece que benjamin está un poco “a la ofensiva” con el cine y, al parecer, al igual que el autor que cita (Duhamel) siente cierto odio por la industria cinematográfica. Es cierto que la imagen escapa; pero la pintura no es cambiante, no ofrece nada nuevo, siempre es ella, igual. En cambio el filme aporta la posibilidad de salirte de un lugar, las emociones son inducidas por más recursos que el color, también está el sonido, el ángulo en que se ruedan las secuencias, la atmósfera, los escenarios, el sonido; una amplia gama de recursos que en la pintura no existen.

En cuanto a la exhibición ante la masa nos dice que el cine actual puede impulsar una crítica revolucionaria de las condiciones sociales o incluso del sistema de propiedad. Hemos visto, por ejemplo, cómo el cine principalmente latinoamericano, y el desligado a los monopolios culturales se dedica a realizar críticas de la realidad. No es un cine que sea solamente un ente pasivo: se posiciona en una postura crítica reflejando los problemas del mundo que le rodea, no obstante las masas hacen resistencia a este tipo de cine, desde mi punto de vista, pues están tan narcotizadas con las historias rosas que proponen los grandes vendedores, una industria de alegría, llena de patrones preestablecidos y trillados, donde el bien triunfa y los personajes positivos son perfectos, con ricos que no se aprovechan de los pobres y políticos que ayudan a su pueblo, con paz mundial, o donde un ejército como el norteamericano siempre esté ahí para defendernos de las amenazas del mundo exterior y el terrorismo.

También Benjamin plantea como el medio más importante e influyente al cine, que no solo va al encuentro de las masas, sino que tiene un lado positivo y otro negativo, en el que liquida a los valores históricos.

Además, nos habla de la autenticidad, en lo que se refiere al aquí y el ahora. Lo auténtico mantiene su plena autoridad frente a la reproducción manual, a la que por lo regular se califica de falsificación, no puede hacerlo frente a la reproductibilidad técnica, ya que la reproducción técnica resulta ser más original que la reproducción manual.

 

Epílogo

“La proletarización creciente del hombre actual y el alineamiento también creciente de las masas son dos caras de uno y el mismo suceso”. Dice ya en el final de “La Obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” Walter Benjamin. También analizó el creciente fenómeno del fascismo, en plena Guerra Mundial, siendo él blanco de esta política despiadada. Declara que éste intenta organizar a las masas jóvenes, que hace poco tiempo se volvieron proletarias y, en ellas, ve su salvación, en que ellas se expresen sin hacer valer sus derechos.

El fascismo impone a las masas el culto a un caudillo, y se desemboca en e esteticismo político, encaminado a la realización de la guerra. Ésa es la única capaz, según plantea Benjamin, de lograr que las masas tengan una gran meta, y a la vez conserven las condiciones heredadas de propiedad que intentan suprimir. Todo ello desde el punto de vista de la política.

Luego el autor alemán cita el manifiesto de Marinetti sobre la guerra colonial de Etiopía, que en resumen habla acerca de la estética de la guerra, de cómo resulta el sueño de los hombres cumplido el poder sentirse partes máquina, y sobre la ventaja que les ofrece las máquinas, poder fundar su soberanía. Vemos como para este punto, Benjamin ha dejado un poco el tema del aura y la obra de arte, para vincularse más con la posición política que vivía, y declara:”la estética de la guerra actual se le presenta de la manera siguiente: mientras que el orden de la propiedad impide el aprovechamiento natural de las fuerzas productivas, el crecimiento de los medios técnicos, de los ritmos, de la fuentes de energía, urge un aprovechamiento antinatural. Y lo encuentra en la guerra que, con sus destrucciones, proporciona la prueba de que la sociedad no estaba todavía lo bastante madura para hacer de la técnica su órgano, y de que la técnica tampoco estaba suficientemente elaborada para dominar las fuerzas elementales de la sociedad”.

Y para concluir, el estudioso vinculado a la escuela de Frankfurt vincula esta concepción de la guerra con la satisfacción artística: “la humanidad, que antaño, en Homero, era un objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden. Este es el esteticismo de la política que el fascismo propugna”.

Y en efecto, como la historia demostró, la época del fascismo hitleriano se caracterizó por las grandes transmisiones televisivas de los discursos del führer, los espectáculos militares, la adoración de la figura caudilla y un bombardeo de los medios de comunicación propugnando a los conciudadanos a luchar contra los no arios, por el nuevo mundo. Representaciones simbólicas del jefe, grandes obras de arte plagadas de esa visión centrada en el líder.

 

Benjamin y la teoría crítica

Resumiendo los preceptos expuestos por Benjamin en esta, una de sus más relevantes obras, podemos afirmar que pertenece al grupo que representaba la Teoría crítica de la Escuela de Frankfurt. La negación a reducir los fenómenos culturales a un reflejo ideológico de los intereses de clase fue uno de los principales ejes de denuncia de esta escuela, de aquí que esta perspectiva introduzca el concepto de “Industria Cultural” como término que suple al de “Cultura de Masas”.

Benjamin analizó el efecto de la aparición de nuevos medios comunicativos: se masificó el arte, es cierto; pero en su defecto quedó la fetichización de lo creado. La obra de arte deviene en consumo y en él desaparece la singularidad creativa que el teórico denotó como aura.

Además, veía el arte como último reducto de libertad de los sujetos, se enfocó más en la parte artística y cómo la industria cultural produce la pérdida del aura en el arte, pues la contemplación de la obra de arte implica cierta veneración hacia la obra. Entonces nos podemos preguntar: si la obra no es única y excepcional, ¿sigue siendo arte?

El avance tecnológico trajo consigo que la obra perdiera su carácter auténtico, Walter Benjamin nos pone a pensar y aún hoy sus ideas siguen vigentes. Estamos en la era de la libertad de expresión e información. Al alcance de un clic se encuentra todo el conocimiento humano que podamos desear, y podemos disponer de él por unos pocos centavos, sin salir de casa siquiera. El arte podemos comprarla en Internet, o ir a la tienda más cercana y adquirir una taza con nuestro cuadro preferido. ¿Acaso es buena la democratización del arte? ¿Es sano que las masas quieran acercarlo todo a sí mismas? Atraer la obra de arte hacia la masa hace que llegue también a sujetos que quizá no estén preparados para apreciarla.

Pongamos un ejemplo: la Mona Lisa. Es el más común de los cuadros y, tal vez esa primera fascinación que sintió un crítico al verla en el Louvre no llega a nosotros porque ha sido tan comercializada, que la obra de arte puede volverse intrascendente y trivial. La pérdida de su aura la vuelve así, un objeto común, pierde el sentido de su creación, pierde el valor por el que la denotamos OBRA DE ARTE.

Con tanta masificación, el arte se convierte en un producto de comercialización, pierde su sentido crítico y elevado, aunque, eso sí, a través del arte se pueden reclamar derechos, hacer que el mundo voltee los ojos hacia la realidad y vea críticamente su entorno.

Finalmente, podemos referirnos a Walter Benjamin utilizando las palabras de Jesús Martín-Barbero, que tanto lo citó durante el encuentro que sostuvo en Cuba dentro del marco de FELAFACS:

“…Contamos hoy con lo que uno de los grandes teóricos del marxismo, Walter Benjamin (…) llamó –y utilizó una palabra griega– un cambio de sensorium, un cambio de la sensibilidad colectiva, de los modos de percibir el espacio, el tiempo, lo próximo, lo lejano (…) donde está el cambio es en la sensibilidad de la gente, es en la sociedad, no es en la tecnología. Walter Benjamin dijo no, la tecnología salió al camino de lo que estaba solicitando la gente…”

 

 


[1] http://www.infoamerica.org/teoria/benjamin1.htm —“Walter Benjamin (1892-1940) PERFIL BIOGRÁFICO Y ACADÉMICO”, consultada el 31 de diciembre de 2010

[3] Benjamin, Walter La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Walter Benjamin (1936), En línea: http://moodle.uveritas.ac.cr/mod/resource/view.php?inpopup=true&id=29565

 

 

El nombre de la Rosa, es el título de una novela escrita por Umberto Eco en los años ’80 del pasado siglo, y que debido a su impacto fue llevada al cine unos años más tarde.

Ambientado en la época medieval, el filme narra los sucesos ocurridos en una abadía italiana a raíz de una serie de muertes misteriosas, investigadas por un avezado religioso,Fray Guillermo de Baskerville, en compañía de su asistente, Adso de Melk.

Sin embargo el tema que nos ocupa en este comentario, no es el desenlace ni los conflictos de los personajes, sino como Eco en calidad de escritor, y Jean Jacques-Annaud como director cinematográfico, llevan a distintos soportes los conflictos de la época,  y los analizaremos principalmente en materia de Comunicación.

Se ha planteado que el medioevo atrasó en varios siglos el desarrollo de la historia humana. Fue una época oscura, de fiel devoción y temor a las “fuerzas superiores que dominan los cielos”: se creía que la tierra era plana y era quemado todo aquel que no se mostrara cabizbajo ante los desmanes de la Iglesia, o contradijera lo planteado en las Sagradas Escrituras.

Es durante inicios de la segunda mitad del siglo XIV  que se desarrolla la trama de la cinta. En esa época acababa de acontecer la Peste Negra, que llevó a una catástrofe demográfica, y los sobrevivientes, aún albergaban el temor de otra oleada de cólera divina.

La Iglesia en esta época es un órgano de poder ilimitado: Dios en el cielo, y la Iglesia (el Papa) entre los mortales.

El Papado logró dominar más allá de Italia: ejerció un control directo sobre las tierras del centro y norte del país —distribuido en esa época en principados— y además lo tuvo sobre Europa, mediante el sistema de tribunales eclesiásticos y la diplomacia. Las órdenes monásticas crecieron y prosperaron participando de lleno en la vida civil.

Dentro del ámbito cultural, hubo un resurgimiento intelectual al prosperar nuevas instituciones educativas como las escuelas catedralicias y monásticas. Además, la Iglesia era la que tenía el conocimiento heredado de las culturas antiguas (grecolatina). En el proceso de formación, a los monjes se les enseñaba a leer y escribir. Los monasterios debían tener los libros básicos elaborados en el scriptorium —lugar destinado a la escritura— de otro monasterio.

De una copia a otra copia había diferencias, puesto que la manera de producción de los libros era mediante el manuscrito, y de escribano a escribano, cambiaba un poco la conformación de los textos —superado más tarde con la aparición de la imprenta—.

Los volúmenes se guardaban dentro de los monasterios; pero sin clasificaciones, solo con notas acerca de su procedencia: “donado por”, o “del monje”.
Aunque a partir del siglo XIII, con el auge comercial, aparecen las Universidades, que constituyeron escuelas para los hijos de los burgueses, controladas por la Iglesia.

A pesar de esto, continúa siendo el conocimiento un privilegio netamente para los implicados directamente con la labor religiosa.

Más allá de templos de adoración a Dios, las Iglesias, abadías, monasterios y construcciones de este tipo, se convirtieron en fortalezas que almacenaban el conocimiento.

Es una época en la que el clero tiene poder para perdonar los pecados a cambio de dinero y riquezas; recoge el diezmo de los devotos y reparte limosna a los pobres…Simula ser un órgano santo, sin defectos…Pero detrás de la “bondad” está una férrea resistencia al cambio, y se encarga de cegar y narcotizar las masas.

Plantean los estudiosos que los monarcas apoyaban a las Universidades y los burgueses; pero la Iglesia los veía con recelo, pues en ellos estaba el potencial para cambiar la concepción del mundo.

El fervor religioso invade cada centímetro de Europa en el Medioevo: el temor provocado por el que podemos considerar Cuerpo Represivo de la organización cristiana, la Inquisición, sume a los hombres en un estadío donde sus mentes se han quedado detenidas, donde hasta pensar es un pecado. Como prueba de ello, en el filme el mismo Fray Guillermo de Baskerville ha sido reprimido en el pasado por no ver la maldad en un hombre que se atrevió a traducir textos considerados “demoníacos” al griego. La Inquisición censura y administra el saber, decide que puede ser publicado y que no; quema libros que llama “malditos” solo por poner en evidencia el poder de Dios y cuestionar los cánones establecidos.

Durante el período, no existieron los libros impresos como los conocemos en el presente. La Imprenta comenzó a ser utilizada a finales de la época e inicios de la Edad Moderna.  Nos dicen los autores venezolanos Simón V. Pérez Medina, y Guillermo Amado Pérez[1] que en la Edad Media se  encontraron mayormente  variantes de libros conocidos como manuscritos y algunos casos ejemplares de escrituras sobre tablillas, muy al estilo sumerio, que constituyeron una innegable influencia del mundo antiguo, en el que tal práctica fue bastante conocida. Agregan:

“Otro soporte escriturario muy  representativo del período  fue el pergamino, el cual poseía un costo bastante elevado, siendo durante la Alta Edad Media su producción efectuada por los religiosos que habitaban los monasterios, ya que era en éstos lugares donde se llevaba a cabo la copia y transcripción de obras, pudiendo asignársele a estos centros religiosos, como bien lo han expresado gran cantidad de investigadores, una función extraordinaria de conservación de obras de gran valor intelectual y de ser los más firmes depositarios de la cultura occidental durante este tiempo”.

Finalmente, en El Nombre de la Rosa se muestra cómo la censura y prohibiciones iban incluso hasta lo más alto, dentro de las Iglesias. Los monjes que aparecían muertos eran producto de un desesperado intento por parte de uno de los clérigos de evitar a toda costa el acceso al conocimiento de un libro aristotélico que, irónicamente, trataba acerca de la risa. Estaba encerrado en una alta torre, bien cuidada y con restricciones de jerarquía, y el volumen fue envenenado con el objetivo de que todo el que lo leyera muriera por el efecto de sus páginas impregnadas de la mortífera sustancia.

A modo de conclusión, podemos afirmar que el Medioevo fue un período de atraso cultural. La férrea dominación de la Iglesia sobre todo el conocimiento de la época, así como los tabúes impuestos sobre lo que era maldad y seguir el camino de Dios. Desde el punto de vista comunicativo, debemos agradecer a la Imprenta, aparecida más tarde, la revolución en el conocimiento, aunque debemos reconocer que por el inmutable control de los órganos religiosos, se concentraron y reprodujeron en excelentes condiciones artísticas y físicas grandes obras literarias. A pesar de ello, muchas otras resultaron quemadas y desaparecieron debido a esa cicatriz de irracionalidad que marca la historia del conocimiento.


[1] Presente y Pasado. Revista de Historia.  ISSN:  1316-1369. Año 7. Volumen 7. Nº 13/14. Enero-Diciembre, 2002.  Algunos aspectos sobre los libros y las bibliotecas en la Edad Media, Simón V. Pérez M y Guillermo A. Pérez M. pp, 16-37.

La inconformidad

¨ Pelearé hasta el último segundo y mi epitafio será: no estoy de acuerdo ¨.

Joaquín Sabina

 

La inconformidad es uno de los sentimientos más complicados de los seres humanos: en su lado positivo puede movernos a obtener mejores cosas, a tener metas y aspiraciones de progreso en cualquier plano de la existencia. Sin embargo en algunos casos también puede servirnos como una especie de barrera para darnos cuenta de las cosas buenas de la vida.

Estoy notando un fenómeno actual que pretendo ejemplificarles: me parece impresionante la elevación del nivel de inconformidad latente en la sociedad actual, estoy segura que de hacerse un estudio al respecto el porcentaje daría muy elevado. Salir a la calle y no ver negros que luzcan con orgullo sus trenzas o drelos, o ver jóvenes llenos de silicona en todas partes del cuerpo, es algo normal.

El negro compra productos químicos para ser blanco, el blanco se dora con el sol para ser negro; la que tiene los senos pequeños se inyecta silicona, la que los tiene grandes se hace una cirugía estética para reducirlos; La rubia se tiñe de negro, la trigueña se decolora en rubio; la negra se plancha el pelo, la rubia de hace los rizos; la pequeña se pone tacones, la alta chancletas planas…

¿Qué es realmente la moda? ¿Acaso está emparentada con la inconformidad personal?

La moda indica en su significado más amplio una elección o, mejor dicho, un mecanismo regulador de elecciones, realizadas en función de unos criterios de gusto. La moda son aquellas tendencias repetitivas, ya sea de ropa, accesorios, estilos de vida y maneras de comportarse, que marcan o modifican la conducta de una persona. La moda en términos de ropa, se define como aquellas tendencias y géneros en masa que la gente adopta. La moda comienza en el año 1900 donde era seguida sólo por las clases altas alemanas, en aquel entonces los vestidos eran tan largos que cubrían los zapatos y eran además adornados con plumas y encajes.

Mucho a cambiado la moda desde ese entonces…hasta aproximadamente 1970 que surge la llamada onda retro, donde surgieron, por ejemplo, las lycras y se retomaron las modas antiguas.

Ya en 2011 no puedo precisar si la moda se está siguiendo por un patrón mundial de cambio sistemático o se ha vuelto una payasada generalizada que no se limita sólo al vestir, donde todas las mujeres salen a la calle con blusas y sayas idénticas, los hombres muestran la ropa interior por fuera del pantalón, los tatuaje, los piercing, el alcohol y la marihuana son parte indispensable del atuendo, los varones rasuran cada parte de su cuerpo… y vestir de colores rechinantes y diversos es algo natural.

Creo, en mi opinión muy particular, que de existir un aparato que midiera la inconformidad, se rompería en estos años de tantos cambios e innovaciones. Pienso que sería productivo hacer un llamado de alerta a la perdida de gustos, valores y tradiciones personales que se ha generalizado tanto en estas nuevas generaciones. Abogo por que cada ser humano defienda lo que realmente es y no se deje llevar por un paradigma que a la larga puede resultar absurdo o ridículo. Me apuro en alzar mi voz, porque a esta generación pertenezco y soy de las que cubro mi cuerpo con lo que me quede bien y cómodo, no con la nueva línea de Armani…soy de las que se enamoran con una serenata de Serrat a la luz de la luna y una rosa roja.

Verónika…¿murió?

Verónika lo tenía todo en la vida, carecía de ambiciones y se sentía insatisfecha ante su perfecta realidad, por lo que un 11 de noviembre decide suicidarse. Ante un intento fallido, los médicos deciden llevarla a una institución mental donde descubre que a causa del exceso de medicamentos su corazón se ha debilitado y le quedan pocos días de vida.

Este es, a grandes rasgos, el argumento del libro Verónika decide morir del brasileño Paulo Coelho, a quien conocemos por pertenecer a la lista de autores más vendidos del mundo y uno de los más codiciados por las editoriales europeas. Novelista, periodista y dramaturgo, que conocemos precedentemente por libros como El alquimista y El peregrino, y más recientemente por Once Minutos, que también logró afianzarlo como campeón de ventas internacionales.

A este escritor se le reconoce por tratar temas catalogados como esotéricos, de elevación espiritual, amor y sexo. En este volumen nos propone un argumento igualmente contemporáneo y subyugante: Las enfermedades mentales.

La locura es un término que designa cualquier desequilibrio mental, pérdida de juicio o psicosis. En sus orígenes tuvo básicamente dos acepciones: como enfermedad del cuerpo que se manifiesta en el alma, o como posesión del alma por algún espíritu diabólico. Fue a partir de la edad moderna cuando la locura comenzó a concebirse como una enfermedad, a la vez que se establecían las bases para estigmatizar, perseguir y aislar socialmente a los que padecían este tipo de trastorno.

Son muchos los autores que han denominado conceptos diferentes de locura como término psicológico o psiquiátrico, pero el que Coelho nos propone es más parecido a la antipsiquiatría, porque explica el fenómeno como una especie de aislamiento mental de cada individuo para  evadir los problemas del mundo exterior y vivir en su propia esfera. En las entrañas de Villette, institución mental donde es recluida Verónika, no existen los locos, sólo personas que permaneces aislados regidos por reglas individualmente creadas para satisfacer sus necesidades.

Coelho logra, con un profundo estudio de psiquiatría, indagar en la atmósfera de estos personajes hasta el punto de lograr que el lector se pregunte si realmente los locos son ellos o nosotros. Es muy interesante darse cuenta cuan equivocados estamos al juzgar personas sólo porque piensen diferente y resulta electrizante  la visión de vida que nos proporciona una mujer que está a punto de morir.

Verónika decide morir es un libro publicado por primera vez en 1998 y fue llevado al cine en 1999 por la directora Emily Young. La adaptación del guión fue realizada por Larry Gross y Roberta Hanley. El papel protagónico fue interpretado por Sarah Michelle Gellar, a quien ya conocíamos como Daphne en Scooby Doo.

Paulo Coelho sigue ganándose el título de Guerrero de la luz, siempre proporcionando nuevas maneras de ver la vida y afrontarla, sugiriendo temas controversiales y poco tratados desde el plano espiritual. Para saber si Verónika murió o no, tan sólo tiene que leer el libro y estoy segura que como yo, eliminará de su diccionario la palabra loco cuando se refiera a un paciente psiquiátrico.

El Ébano no es sólo madera

POR CLAUDIA YANES CASTELLANOS
Ébano
El ébano es una madera de los negros más intensos que se conocen, y por su densidad muy alta puede hundirse en el agua. Su buena textura y su capacidad de pulido suave la hacen muy valiosa como material ornamental. En un sentido más específico se conoce que el ébano es producido por la fusión entre varias especies del género Diospiros, aunque otras maderas de color oscuro son, a veces, también llamadas Ébano. Algunas especies de este árbol son oriundas de la India, Sri Lanka y África.
También en Cuba contamos con ÉBANO… pero un ébano rítmico. Con el estigma de la simetría caribeña, unido al talento innato y la frescura del artista cubano, se impone en la diversión capitalina este grupo musical.
Odlanier Calvo y Aldanis Cedeño comenzaron hace más de diez años con su proyecto Dúo Ébano que surgió como una idea improvisada de jóvenes aficionados, para más tarde concretarse conformando parte de la empresa artística Antonio María Romeu de la Capital habanera. En 2006 pasan a formar parte del catálogo de excelencia de la misma y ya en 2008 graban su primer CD ¨ Quítese el disfraz ¨, con el sello Colibrí, que reúne temas de su propia autoría y otros versionados, tan conocidos como ¨ Una palabra ¨ de Carlos Varela y ¨ La gota de rocío ¨ de Silvio Rodríguez. Ya para este entonces habían incorporado a su plantilla a Dayron Ortega, conocido guitarrista de Pancho Amat, quien, indiscutiblemente, enriqueció la sonoridad y el respaldo instrumental del grupo.
Paralelamente con la grabación del disco realizaron el video clip ¨ Y te vas ¨ dirigido por Lester Hamlet y se unieron a conocidos músicos cubanos para participar en una producción auspiciada por una disquera italiana llamada Alabianca, proyecto que recogió canciones de navidad con ritmos cubanos, una combinación de chachachá, son, salsa, conga y bolero.
Ébano se ha presentado en numerosos rincones de la Ciudad de la Habana y han compartido escenario con músicos de la talla de Liuba María Hevia, Niurka Reyes, Patricio Amaro, Moneda Dura, Yolie y Rojitas entre otros. Con el amplio espectro musical que nos proponen regalan a cada gusto la complacencia. Fusionando la música tradicional, bailando al ritmo del pop y susurrándonos una balada, estos jóvenes nos cautivan en cada nuevo encuentro.
Actualmente, luego de variadas entrevistas radiales y televisivas, el grupo se encuentra en el cuarto lugar de los éxitos de juventud 2000 y están nominados a los premios Lucas de Video Clip como mejor artistas noveles.

Para conocer los detalles de próximas actuaciones y pormenores de ÉBANO pueden visitar su página Web en my space: http://www.myspace.com/ebanocuba .

¿También es un plagio Harry Potter?

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Según la AFP, El Sol de México, Sydney J.K y  la Agencia EFE, por sólo mencionar algunas fuentes, la reconocida escritora británica J.K.Rowling es acusada de plagio por los herederos de un hombre de negocios australiano que responde al nombre de Adrian Jacobs.

El objeto de la polémica es un libro publicado en 1987 y titulado ‘Las aventuras de Willy el Mago’. Un libro que según los herederos de Jacobs introduce conceptos y temas como “prisiones de magos”, “hospitales de magos” o “colegios de magos” que Rowling descubrió y empezó a explotar una década después.

La coincidencia sería irrelevante si no fuera porque Rowling y Jacobs compartían agente: Christopher Little. El hombre que gestiona hoy las revoluciones que genera el niño mago en todo el mundo y que ya trabajaba para Rowling cuando se publicó ‘Harry Potter y el cáliz de fuego’, el libro en el que se centra la demanda.

No creo que la verdadera pregunta sea si será cierto que Rowling plagió el libro de Adrian Jacobs, las indudables interrogantes son: ¿Quién es Adrian Jacobs? ¿Por qué después de tantos años sus herederos quieren demandar a Rowling? ¿Será que su fortuna se desvaneció?

De Adrian Jacobs sólo sabemos que no era un escritor sino un abogado y un hombre de negocios que perdió su fortuna en el derrumbe bursátil de 1987, que publicó su libro el sólo sin ayuda de ninguna editorial, a petición de sus amigos, a los que les solía contar las historias del niño mago; apenas vendió 5.000 ejemplares. Se conoce también que fue autor de cuentos infantiles poco conocido y que murió pobre en un asilo de Londres el mismo año en el que se publicó su libro Willy el brujo, de 36 páginas, y que tuvo escaso éxito.

En junio del año pasado, las acusaciones llegaron a oídos de la editorial británica Bloomsbury, que publica los libros de Harry Potter en lengua inglesa. Un portavoz definió los rumores como “infundados, falsos y sin sustancia” y dijo que los herederos de Jacobs eran incapaces de identificar un solo pasaje plagiado en los siete volúmenes de Harry Potter. Palabras que no los han intimidado, ya que se proponen presentar también sendas demandas contra los filmes de Harry Potter y contra el parque temático sobre el niño mago.

Me llama mucho la atención el ensañamiento impuesto sobre la escritora más multimillonaria del mundo, ganadora del premio Príncipe de Asturias de la Concordia por el fenómeno Harry Potter; justo ahora que terminó la grabación de la séptima película ¨ Harry Potter y el misterio del príncipe ¨; ahora que en el mundo infantil el niño mago es un ídolo, una leyenda; ahora que la fantasía regalada por esta escritora a sus hijos, se convirtió en Best Seller.

No creo que sea un argumento poderoso el hecho de que Rowling y Jacobs compartieran agente, porque es natural que una persona pueda tener varios empleos y diversos jefes. Lo que sí es notable la cantidad de años que han pasado sin que esta demanda de miles de millones de dólares saliera a la luz, puesto que la primera edición de Harry Potter y la Piedra Filosofal se lanzó al público en 2007 y de esta acusación ser verdad, se debió hablar de ello hace mucho tiempo.

No obstante, a pesar de que parezca una injusticia, no nos queda más que esperar para ver en qué termina esta acusación y seguir disfrutando de Harry Potter y su magia que, gracias a Joanne Katleen Rowling, ha envuelto cada rincón del mundo.