Por Margarita Mallard

El archiconocido cuento de Alicia en el país de las maravillas del escritor inglés Lewis Carroll, regresa a la pantalla grande; solo que esta vez lo hace en tres dimensiones y con la dirección del norteamericano Tim Burton, artífice de   filmes como Eduardo Manostijeras, La novia cadáver y Pesadilla antes de navidad.

En la versión más conocida de Alicia, el dibujo animado de la compañía Disney realizado en 1950, la protagonista no hace más que ir de un personaje loco al siguiente sin que medie algún tipo de vínculo emocional entre ella, el lugar en que está y las decisiones que toma.

Por su parte, la película de Burton construye una historia que no pretende ser una secuela sino una versión re-imaginada y explica que “la meta es tratar de hacer una película atractiva donde puedas obtener alguna psicología, pero también mantener la clásica naturaleza de Alicia.”

Para ello se basó no solo en la obra homónima de Lewis Carroll sino también en otras dos de sus obras: A través del espejo y Lo que Alicia encontró allí.

Además, en esta película, Burton se acoge a las nuevas técnicas de realización estrenadas por la industria hollywoodense este año: el 3D, o tres dimensiones, que combina actores reales con técnicas de captura de movimiento y stop-motion.

Al igual que en la mayoría de sus películas, en esta intervienen su esposa Helena Bonham Carter, como la Reina Roja, y su amigo Jhonny Depp, en el papel de Sombrerero Loco; así como también el  músico Danny Elfman, nuevamente a cargo de la banda sonora.

El resto del elenco lo componen primerísimos actores como son Alan Rickman, Anne Hathaway, Crispin Glover, Christopher Lee y Mia Waskowska, quien debuta en su primer protagónico con Alicia.

El argumento de esta versión es  mucho más complejo y rico en tramas y subtramas al presentar nuevas aristas sobre la vida de Alicia y la relación con sus seres más allegados, tanto fuera como dentro del país de las maravillas.

En el “mundo real”, ella forma parte de la típica aristocracia victoriana aunque, destaca entre ellos por ser la antítesis de su frialdad emocional y falta de imaginación. Además, está a punto de recibir una propuesta de matrimonio, arreglado de antemano por parte de un lord, que todos sus conocidos esperan acepte.

Pero Alicia huye a todo correr, dejando a los presentes en la perplejidad, detrás un conejo blanco que, apuntando con impaciencia a un reloj, captó su atención.

Es entonces cuando cae interminablemente a través del agujero que conduce al país de las maravillas, donde reinan la arbitrariedad, lo insólito, la locura y todo parece ser el producto de una imaginación desbordante.

Allí, está destinada agrandes hazañas de las cuales no se siente capaz pero, a medida que avanza en su viaje a través del País de las Maravillas, contará con la ayuda de singulares criaturas que componen la resistencia contra la tiranía de la Reina Roja para restaurar la confianza en sí misma.

Este viaje la conduce a la corte, dónde se introduce encubierta para rescatar al Sombrerero Loco de ser decapitado.

Poco a poco descubriremos que la corte de la Reina Roja es una crítica abierta a la sociedad contemporánea actual, pues los cortesanos de la monarca  modifican su apariencia física con el propósito de ascender en la escala social, de encajar en de patrones inalcanzables, tal y como en nuestros días la cirugía plástica y el photoshop se han convertido en herramienta de belleza y productor en masa de estándares idealizados.

Y, a pesar de que el final es exactamente lo que debe ser,  nadie ignora que en realidad algo así jamás hubiera ocurrido en la Inglaterra victoriana, y si en el siglo XXI.

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