¨Aceituna sin peso¨ fue el nuevo nombre que entre irónicas sonrisas otorgó la cantante, compositora y directora Miriela Moreno a su grupo el pasado viernes, en un concierto que ofreció en conmemoración a sus diez años de vida artística.

Dicha cita tuvo lugar a las diez de la noche en el cine 23 y 12. Ya sea por falta de publicidad o por el coste elevado de las entradas, las expectativas de afluencia de la cantante no fueron satisfechas. ¨Con el destino quieto¨ y ¨Hecha tierra¨ son, por repetición, los principales temas musicales de cada encuentro, además del motivo más fehaciente de burla autocrítica de la directora.

Aceituna sin hueso es una agrupación villaclareña fundada en el año 2000. Por diez años se ha mantenido en la preferencia de un variado público, defendiendo un estilo musical propio, creativo y fresco que conjuga el folklore andaluz -específicamente flamenco- y la música cubana en todas sus manifestaciones genéricas. En su repertorio incluyen temas reconocidos versionados a su estilo como es el caso de Zombie y Woman not cry. Defienden también canciones de la autoría de Miriela, quien además de tener una excelente voz y deleitarnos con su fluido dominio de idiomas extranjeros, nos sorprende con invitados tan reconocidos como Isis Flores y Polito Ibáñez y otros aficionados como Camilo Bonne, quien, con sólo 7 años, agazapó al público con su desenvuelto dominio de la percusión.

El hecho innegable es que quedaron asientos sin ocupar en un pequeño auditorio y me pregunto: ¿Qué buscan los jóvenes? ¿La carencia de sentido, la insuficiente lógica y la banalidad en las composiciones?

Es cierto también que existen muy pocos espacios que promuevan actividades culturales de interés para jóvenes y adultos, que muchos de los exponentes de nuestra música están trabajando en un sentido puramente comercial y que el cover de entrada a los espectáculos no está en correspondencia con el público que asiste, teniendo en cuenta que, específicamente a esta agrupación la siguen jóvenes universitarios. Pero no creo que sólo esa sea la raíz del problema. Hurgando y analizando un poco la evidencia que me contraría intuyo que falta de motivación y expectativas, unido al deseo insaciable de bailar y al nulo ejercicio del marketing y las Relaciones públicas están llevando al universo cultural cubano a la edad de piedra. Yo, personalmente, abogo por el aumento de la cultura musical sobre todo en la población joven cubana. Defiendo la variedad de géneros en todas las manifestaciones de la cultura, pero también expreso que cultura no es aficionarse o especializarse en un género, es, sencillamente, conocer un poco de todo. Si ese todo está constituido, además, por lo nuestro, lo que nos identifica, más razones tengo para escudarlo.

Aceituna sin hueso es un grupo nacido de las entrañas de la tierra cubana, que defiende ritmos fusionados con nuestras raíces del pasado español. Esta música debería ser, por su contenido sano y su ritmo divertido, una materia más en la enseñanza cultural de los jóvenes.

Los domingos a las 8:00pm en el Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate y los miércoles a las 10:00pm en la Tropical, se presenta la agrupación, que entre canciones, improvisaciones, risas y un formato compuesto por jóvenes talentosos y agraciados nos adentra en la madrugada.

El deseo de compartir sanamente, de saciar la sed de buena música y de divertirme entre amigos me provoca a dejar la invitación hecha para la próxima cita con la Aceituna…sin hueso.

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