Conceptualmente la muerte se produce por la degradación del ADN en los núcleos celulares… Aunque popularmente es conocida como el fin de la vida de un organismo vivo. Eso es algo que aprendemos los seres humanos en cuanto somos capaces de asimilar tal explicación. Pero… ¿qué le sucede a los cuerpos luego de morir? ¿Es cierto que se comunican con los vivos?

El misterio de la libélula, película del director, productor, escritor y cómico norteamericano Tom Shavdac, nos muestra una parte de las teorías de vida-muerte y la comunicación entre materia y espíritu.

Universal Pictures y Spyglass Entertaiment llevan a la pantalla grande un drama de misterio, thriller psicológico y romance protagonizada por Kevin Costner y Susana Tompsom; y en unos de los más destacados papeles secundarios Kathy Bates, a quien también pudimos disfrutar en Titanic como Molly Brown.

El misterio… nos cuenta la historia de una pareja: Joe y Emily Darrow, médicos del Chicago Memorial Hospital de Estados Unidos. Aunque su esposo se opone, Emily se embarca en una misión humanitaria a Venezuela donde, trágicamente, pierde la vida en un accidente de autobús. Tras seis meses en la búsqueda del cuerpo de su esposa, Joe no descansa ni se conforma, pues cree que ella vive: trabaja como paranoico y se encierra en sí mismo.

El enigma alrededor de la desaparición de Emily obsesiona a Joe, quien comienza a recibir extrañas señales que lo hacen ver como incoherente ante sus compañeros y amigos. Libélulas similares al lunar que tenía su esposa en la espalda llegan ante sus ojos en forma de animales, portapapeles y juguetes para bebé. Los niños del pabellón de oncología, que atendía Emily, salidos de largos estados de coma, regresan a la vida proporcionándole mensajes a Joe; dibujando cascadas, arco iris y una cruz de gelatina — signos que el protagonista no logra entender— comunicándole en nombre de su esposa que debía ver más allá de lo ordinario para encontrar las respuestas a sus preguntas.

Con la fe de encontrar viva a Emily, sale a intentar disipar el laberinto de señales que le estaban enviando y esa decisión cambia su vida para siempre.

La música de John Debney acompaña al público durante la trayectoria de este absorbente drama. Una hora y dieciséis minutos de terror psicológico, muestras de amor intenso y escalofriante trama que nos demuestran que aunque no haya vida después de la muerte, siempre existe un vínculo espiritual superior que nos conecta a quienes amamos; que aunque la carne no nos unifique, el corazón puede crear lazos eternos.

Si no lo cree así, queda invitado a ver la superproducción de Tom Shavdac para descubrir junto a él, ¨El misterio de la libélula¨.

Anuncios